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¿Que forma tiene la Tierra?

Por Constantino Baikouzis

En los poemas homéricos la Ilíada y la Odisea, los más antiguos y más extensos de occidente, no se alude a la forma de la Tierra, pero hay un pasaje que llama la atención al respecto.

Ulises se encontraba navegando, cuando es sorprendido por una tormenta tan violenta que destruye su nave. El héroe se da cuenta de que está cerca de tierra firme, cuando aprovechando que está en la cresta de una enorme ola, puede divisar la costa. Más adelante volveremos sobre este asunto.

Por el siglo VII a.C. la Tierra se suponía plana y de contorno circular. La existencia del inframundo forzó a darle una forma más bien cilíndrica, habiéndose dado incluso hasta las que se creían sus proporciones. La evolución del pensamiento griego dio como resultado el abandono de estos conceptos, para dar inmediatamente con una correcta hipótesis acerca de la forma de la Tierra, basados en diferentes observaciones.

Si bien Pitágoras fue el primero en postular una Tierra esférica, Aristóteles no sólo planteaba lo mismo, sino que por añadidura, dio pruebas fehacientes: la sombra que proyecta la Tierra sobre la luna durante un eclipse lunar es circular. Cuando un barco se alejaba, observó que se perdía detrás del horizonte gradualmente, primero el casco y a continuación las velas. Por último, manifestando un enorme poder observacional, se dio cuenta del cambio del aspecto del cielo nocturno según se desplazara hacia el norte o hacia el sur, por lo cual incluso aventuró la hipótesis de que la Tierra no sería tan grande.

Eratóstenes (200 a.C.) midió con métodos astronómicos el tamaño de la Tierra, con un margen de error asombrosamente pequeño, si tenemos en cuenta los medios que se disponían en la época. Se basó en que en una misma fecha, al mediodía, una varilla vertical no proyectaba sombra en la antigua ciudad de Siena (actual Asuán), mientras que sí lo hacía en Alejandría, situada a unos 800 Km. al norte.

Posteriormente, la intención de otros de mejorar la precisión de las mediciones, provocó un gran error, quedando para la Tierra una medida muy inferior a la de Eratóstenes. Esta medida fue usada por el astrónomo griego Ptolomeo en el siglo II, para incluirla en su gran catálogo astronómico: el Almagesto. Este error, sumado a que se sobreestimó la extensión de Eurasia en los mapas del siglo XV, fue la musa inspiradora para la expedición de Colón, quien pudo convencer a los Reyes Católicos de la plausibilidad de la campaña, basado en estas medidas, con lo que se concluía que viajar a las Indias por el occidente podría ser posible navegando distancias no tan grandes.

La disputa que se planteó entre los sabios de Salamanca y Colón era específicamente acerca del tamaño de la Tierra y no su forma, a la que consideraban esférica tanto Colón, como los eruditos. No consta en ningún escrito, al menos de las obras acerca de Colón que han sido recopiladas, que la objeción a su empresa haya sido que la Tierra era plana. Es muy probable que este rumor haya surgido de una biografía novelada de Colón, publicada en 1828 donde se recrea su encuentro con las autoridades académicas defendiendo la teoría de una Tierra esférica. Otros autores basados en esta obra se encargaron de difundir esta cuestión que alcanzó evidentemente gran popularidad. Lo que sí es cierto es que Colón resultó beneficiado en esta reunión, pero doblemente. Primero habiéndole aprobado los reyes la expedición y segundo la aparición milagrosa, a mitad de camino, del continente Americano, sin lo cual muy probablemente hubiese terminado todo desastrosamente, siendo que las naves emprendieron el viaje equipadas de acuerdo a una autonomía inferior a la necesaria para alcanzar el continente asiático.

No sólo se conocía la esfericidad de la Tierra sino que también existían efemérides astronómicas con posiciones del Sol, la Luna y evidentemente eclipses, por lo mencionado por Colón en su cuarto viaje, donde encontrándose en Jamaica y a sabiendas de la inminente ocurrencia de este fenómeno, atemorizó a los nativos para que le sigan proveyendo de víveres, de lo contrario, él los privaría de nuestro satélite natural.

Colón, si bien no utilizó navegación astronómica en sus viajes, pasaba largas horas utilizando instrumentos astronómicos de navegación y también meditaba acerca de la forma de la Tierra, aventurando que no sería perfectamente esférica. Es difícil pensar en una Tierra plana en el ámbito académico cuando aun en el literario, que se prestaría más a alejarse del rigor científico, se la representa esférica, como en el caso de la Divina Comedia de Dante Alighieri.

La era espacial confirmó mediante imágenes directas la forma de la Tierra sin más discusión, pero volvamos a Ulises que pudo ver tierra firme sólo cuando pudo montarse en la cresta de una gran ola. Como dijimos esto llama la atención por la implicancia de dicho pasaje. De no ser esférica la Tierra, no tendría razón de ser el puesto del vigía al tope del palo mayor de las antiguas embarcaciones a vela. En una Tierra esférica, a medida que incrementamos nuestra altura sobre el nivel del mar, aumenta nuestro alcance visual sobre la superficie terrestre. Como se ve en la figura 3, esto se demuestra con simples consideraciones geométricas.

 
Fig1
Un eclipse lunar tiene lugar cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. Ya los antiguos griegos afirmaban la esfericidad de la Tierra basándose, entre otras cosas, en la forma curva de la sombra de la Tierra que, como puede apreciarse en la figura, se ve proyectada sobre la superficie lunar.

 

 
Fig2
Eratóstenes pensó que si en Siena, una varilla vertical no proyecta sombra y en Alejandría sí, el ángulo entre ambas ciudades, deducido de la sombra en Alejandría, cabría tantas veces en 360º como la distancia entre ambas ciudades en la circunferencia terrestre.

 

 

Fig3

A la izquierda, el marino que está en cubierta no puede ver la boya roja y amarilla que se encuentra a cierta distancia del barco. Su campo visual llega hasta la flecha roja. El vigía que se encuentra en el palo mayor sí puede observar la boya ya que su horizonte observable se encuentra en el punto que indica la flecha verde. Estos inconvenientes no existirían en una superficie plana ya que la boya se vería desde cualquier altura como se puede apreciar en la ilustración de la derecha.



 

 

 

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